
Entraste sin preguntar,
acomodaste tu risa en mi cama sin sueños.
Yo te empezaba a contar que
no puedo convidar más que promesas rotas,
vos te burlaste al oído:
Mentime despacio, servime otra copa...'.
Y me invitaste a pasear
a la orilla de tus tobillos,
y antes que el sol nos salpique dijiste:
'Adiós cantor, no tomes frío...'.
Sería lo que no fui con tal de verte
asomada al balcón de mis penas.
Podría disimular pero el olor de tu voz
se acurrucó entre mis cosas...
Asíque como un imbécil te escribo
canciones que besan la lona.
Y me sacaste a bailar a la sombra de tu vestido.
Y antes de juntar la ropa dijiste:
'Ni se te ocurra soñar conmigo...'.
No hay comentarios:
Publicar un comentario